PSOE

El tiempo es traidor por naturaleza, porque hace que lo que un día se dijo o lo que un día se hizo, se vea desde el presente y resulte un tanto paradójico con lo que hoy se dice y se hace. Lo que se entiende como maldita hemeroteca. Y esa perspectiva, que da un poco de vergüenza y de sonrojo, hace que los protagonistas se apresuren a justificarse y a explicar lo que ha cambiado.

Hace años que el PSOE va por la vida acomplejado, con el síndrome del que tiene que ir constantemente dando cuentas a la ciudadanía de porqué hace cosas que no quiere hacer, con un miedo profundo a dejar de ser la referencia de la izquierda (¿) y preocupado por desaparecer en el siguiente envite electoral. Zapatero lo dejó muy tocado y los muchos vaivenes posteriores, que todos conocemos, no han contribuido a mejorar su posición en el panorama político español. La secretaría de Pedro Sánchez es la muestra de lo que es hoy el partido.

Sánchez llegó a ser Secretario después de una etapa convulsa que dividió al PSOE, prometiendo más izquierda,  más militancia y más oposición al PP, pero los acontecimientos de Cataluña lo han llevado, afortunadamente para todos, a olvidarse de todo aquello y a tener que entenderse con aquel Mariano que es un corrupto mentiroso, que le negaba incluso un apretón de manos y que le llamó ruiz en un agrio debate electoral.

Los políticos en general, y Sánchez en particular, deben entender que relacionarse con los opuestos es lo que les toca, que para eso están, y que por eso no se contaminan ni se ensucian sus principios fundamentales. Estar de acuerdo con Rajoy no te hace ser Rajoy, ni de derechas, ni cómplice de la corrupción. Lo demuestran los de Junts pel Si, la derecha más conservadora del tres per cent y la histórica izquierda nacionalista, de la mano con la CUP más antisistema, unidos para darnos por el saco a los españoles. Cuando hay algo que defender en común, se apartan las discrepancias y se va a por todas.

Parece que aplicar el 155 con el PP y Ciudadanos de compañeros de viaje, le da al PSOE un cierto repelús, como si temiese ensuciarse de derechona. Ese sí pero no, le marca cada actuación a la que tiene que llegar empujado por los actos del independentismo catalán y por el sentido de la responsabilidad que todavía queda en el PSOE.Leer más »

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Hoy

se termina el plazo para que Puigdemont haga algo, haga una proclamación, una evasión, una callada por respuesta, en fin, algo aunque sea nada. Pero da igual lo que haga, porque ahora ya no se puede parar la maquinaria que gira pasada de vueltas y echa humo por todos sus engranajes. Demasiado combustible en la calle.

Para que esto baje de revoluciones (nunca mejor dicho) tiene que ocurrir algo que realmente produzca un efecto devastador. Es como esa persona presa de la histeria a la que hay que pegarle un bofetón para que vuelva a la realidad. Hace falta un bofetón que detenga el proces, o todo lo que se haga con el 155, con el estado de sitio o con cualquier cosa, será inútil.

La intervención de la Generalitat, si se quiere que sirva para algo más que no sea para empeorarlo todo, tiene que ser fuerte y decidida, como un puñetazo encima de la mesa, que no quede ninguna duda de que, a partir de ese momento, ya nada va a ser lo mismo durante mucho tiempo. Por el bien de todos, incluso de los propios independentistas, las cosas no pueden pudrirse eternamente. Hay un Estado y hay muchos millones de españoles que vamos a salir muy perjudicados por algo que no entendemos y que nadie es capaz de explicarnos razonablemente: algunos catalanes quieren ser una nación y separarse del resto de España.

Tengo un amigo que siempre me decía que más vale un final dramático que un drama sin final. Pues eso, procuremos que el final sea lo menos dramático posible pero intentemos también que sea el final, al menos el final de esto que está ocurriendo estos días y que nadie podía imaginarse hace unos años.

Mucha gente se ha rasgado las vestiduras por el encarcelamiento de los Jordis, organizadores y animadores de mucho de lo que pasa en la calle en Barcelona. Incluso Podemos y el PNV ponen el grito en el cielo por que volvemos a tener presos políticos. No quiero extenderme en lo que es un preso político, tiempo habrá y presos habrá, pero quería recordar que hace unos días , la justicia francesa ha condenado a 9 años a un activista que quemó un coche de la policía gala en una manifestación. ¿Es Francia otro país fascista que apresa por sus ideas a la gente?Leer más »

Dialogar es de personas civilizadas

Las calles del centro e Barcelona se han vuelto a llenar de miles y miles de manifestantes, equipados con toda la parafernalia indepe, con sus esteladas, sus carteles pro Jordis, velas, helps and freedoms, etc. Estas manifestaciones están bien organizadas, se ve que vienen de la ANC y de Omniun, cuyos dirigentes están en la cárcel de Soto del Real por decisión de una jueza que ha visto delito de sedición en su conducta. La noche anterior hubo caceroladas por muchos sitios de Cataluña, estas más improvisadas, más cutres, pero con la frescura de lo espontáneo que no tienen las que organizan los profesionales.

Los independentistas están jugando fuerte en todo el tema de imagen y comunicación. Lo último han sido estas manifestaciones pro Jordis y un vídeo en el que piden a la comunidad mundial que ayuden a los catalanes oprimidos por el Estado español, help Catalonia. Está claro que ellos se saben la parte más débil en cuanto al posible uso de la fuerza y buscan apoyos, caer bien e incluso dar pena, para que si llega el caso en el que Rajoy decide poner orden con la policía y el ejército, acudan en su ayuda desde la UE. De momento no se ve mucho entusiasmo entre los posibles protectores, salvo Maduro y algún otro free lance como Asange, pero esto puede cambiar en cualquier momento. Unos porrazos mal dados pueden dar un vuelco a la situación.

Es curioso observar las constantes llamadas al dialogo que vienen desde Cataluña. Todos los independentistas, excepto la CUP que va de frente a por la Republica, insisten hasta la saciedad en el dialogo y la mediación. El Colegio de Abogados de Barcelona, el Arzobispo de Barcelona, el Abad de Montserrat, la CEPYMEC, el Sindic de Greuges, Universidad de Barcelona, sindicatos, el Barça, el Colegio de Trabajadores Sociales de Cataluña, etc. etc., se han ofrecido a mediar y a acercar posturas entre el Govern y el Gobierno.

Sin embargo, esa excitación intermediadora no se ve correspondida desde el resto de España, que no parece muy convencido que esto tenga solución pactada. Bueno, para no mentir, Podemos y confluencias sí que se ofrecen a mediar para solucionar el asunto de Cataluña con un referéndum pactado y echando a Rajoy y al PP del Gobierno, lo cual no resulta nada creíble si precisamente una de las dos partes entre las que se propone ejercer la mediación es, precisamente, el Gobierno del PP. Aparte de los muchachos de Iglesias, se han postulado Urkullu y poco más. No sé porque me da la impresión de que la solución a este conflicto tiene una visión diferente desde dentro que desde fuera de Cataluña y que esa diferencia viene dada por la preocupación que provocan en los ciudadanos los futuros acontecimientos que se avecinan.Leer más »

La cruda realidad

Llegó la carta de Puigdemont, sin sorpresas. Rajoy le ha contestado. No lo teníamos tan claro si le iba a enviar el 155 o no, pero ha sido prudente y le ha dado hasta el jueves al President para que lo piense un poco más. No haría falta, porque la respuesta será la misma que la de hoy, lo que se llama una misiva evasiva. Tú me preguntas lo que quieras y yo te contesto lo que me da la gana, porque no te contesto a ti, sino que contesto a todo el mundo, especialmente a los que me están dando por el saco día y noche con la puñetera independencia unilateral (pensamiento de Puigdemont en la soledad de su despacho).

Igual que pidieron a gritos unos porrazos el 1-O y salió la cosa bastante bien para los organizadores del referéndum (que no son solamente los que están dado la cara en el proces), y hubo ruido, fotos, vídeos y mucha portada internacional, ahora están esperando como agua de mayo que el Gobierno (el Senado) aplique la ley y se cargue la autonomía en Cataluña. Está en el guión y es el siguiente paso para formar un Govern paralelo y una legalidad propia como respuesta a la opresión del Estado que solamente les deja como salida la independencia unilateral. De libro.

Lo que está por ver es como Rajoy aplicará el control sobre la autonomía, hasta qué grado se intervendrá en la Generalitat y que repercusiones legales tendrá para los independentistas todas las acciones que han llevado a cabo estos meses. Al Presidente del Gobierno se le puede achacar de todo (y poco bueno) menos que sea improvisador, así es que veremos, por una parte, que las decisiones se tomarán su tiempo y por otra, que los protagonistas van a ser los Juzgados. Todo sin prisas.

Lo que pasa es que la realidad es tozuda, el tiempo también lo es y la factura que va pasando este dislate independentista irá creciendo cada vez más. Factura en ruptura social y también en euros, que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos y nuestra convivencia.

Hace unos días se publicó el informe de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para trasladar su sede fuera del Reino Unido por el Brexit. Barcelona, aspirante por España a recibir el regalito que supone un presupuesto de cientos de millones, mil trabajadores y decenas de congresos, esta posicionada la segunda, detrás de Ámsterdam. La decisión se toma el 20 de noviembre y la Ministra de Sanidad española, Dolors Montserrat, dice que todo va bien, que la situación política no influye a la hora de tomar la decisión. Pero ministra, ¿cómo que no influye?, no se especifica como tal en el informe, pero uno de los puntos más importantes en la valoración de la EMA es la preferencia de los trabajadores por la nueva ubicación. Cuando se valoraron las candidaturas no había saltado a los medios internacionales todo este asunto de Cataluña, pero seguramente ahora el resultado sería muy distinto. La Comisión, presidida por Junkers, es la que tiene que tomar la decisión y ya conocemos su preocupación al respecto. Hay que constatar que la EMA prioriza sobre todo el mantener su equipo actual, es decir, que la gente no se vaya por causa del traslado, porque eso podría paralizar su actividad durante años.Leer más »

Arreglar Cataluña, arreglar España

Esperando pacientemente la respuesta de Puigdemont en la que aclare si es el President de la Republica o de la Autonomía, aparecen muchas voces de todo tipo y acento que intentan ofrecer un apaño para los rotos que se han producido en Cataluña.

A algunas propuestas se les ve a la legua el percal egoísta y que solo pretenden pescar lo que puedan en este río de aguas bravas que corre por el Estado español, pero hay otras que parecen más desinteresadas y cuya intención solo es ayudar a evitar males mayores de los que ya se han producido.

Dialogo. Esa es quizá la propuesta más extendida y que viene de lugares más dispares. No se trataría de un dialogo agradable, una conversación entre dos amigos que comparten aprecio mutuo, sino más bien un intercambio entre representantes de dos puntos de vista totalmente opuestos intentando encontrar un inexistente punto de encuentro. Por eso, junto al dialogo aparece una subpropuesta que es la mediación. Aceptar la mediación para el Gobierno español sería tanto como poner al mismo nivel el gobierno del Estado y el de la Generalitat, lo cual, de partida, ya resulta verdaderamente difícil. Dialogo con un contenido muy diferente según quien lo está proponiendo, dialogo de sordos que solamente quieren quedar bien ante los observadores. Dialogo de los que no tienen nada que decirse.

Elecciones en Cataluña. Aplicar el 155 y convocar elecciones autonómicas supondría, en primer lugar, que todos los partidos independentistas estuviesen de acuerdo en participar, porque la democracia (la tan traída y llevada democracia) requiere que todos acepten las reglas, si no tendríamos algo parecido al referéndum del 1-O en el que no participó ningún partido o entidad no independentista y que fue un absoluto fiasco. Para que haya unas elecciones tiene que haber un clima de normalidad democrática y eso, hoy por hoy, no se ve probable en una Cataluña intervenida por el Gobierno central por el 155.

Reforma de la Constitución. Otra vía de solución para el encaje de Cataluña en el Estado. Tampoco parece el mejor momento para llegar a un consenso amplio, que es el que requeriría cualquier reforma constitucional para que tuviese una supervivencia medianamente duradera. Lo dijo Santa Teresa, en tiempo de tribulaciones no hacer mudanza, y ahora, si es tiempo de algo, es tiempo de tribulación en la integridad del Estado, que no es moco de pavo. Abrir el cambio de la Constitución solo porque en Cataluña se ha desatado la locura independentista, no va a rebajar la tensión, ni va a atraer a los que ya están tocando con la yema de los dedos su ansiada República. A no ser que hagamos una Constitución que proclame que España es la República Catalana y nos metamos todos dentro, claro.Leer más »

Franquistas

Ha hecho usted una intervención propia de un falangista, propia de aquellos que entraron en Barcelona en 1939. Así le recriminaba el otro día Carles Campuzano, portavoz del PDCat, a Albert Rivera, su petición de aplicar ya mismo el artículo 155 para resolver el asunto catalán.

Dejando a un lado la manía de algunos catalanes de apropiarse de las desgracias de la historia y hacerlas propias, como este caso de la Guerra Civil que el Sr. Campuzano limitó al ataque a Barcelona, es curioso (y preocupante) las constantes alusiones al franquismo y al fascismo que se hacen constantemente en España, con la que está cayendo.

Cambiar los nombres de las calles es una de las cosas más complejas del mundo. Así lo parece, al menos, por los muchos años que está costando eliminar los rastros franquistas en el nomenclátor de nuestros pueblos y ciudades. De vez en cuando, una nueva oleada de franquistas aparecen agazapados en las placas callejeras y hay que volver a cambiar el nombre de las calles. Muchos de ellos, ni dios sabe quiénes eran, otros no está muy claro si eran o no franquistas y en algunos casos, al pueblo de marras no le sale de las pelotas cumplir la ley y no cambia los nombres. Que haya quienes siguen repasando el currículum de las calles y quienes se empeñan en tener su paseo del General Franco, demuestra que aun hay vida en el franquismo.

No sé si para evitarlo o solo para confirmar mis sospechas, En Comu Podem propone tipificar un nuevo delito en el Código Penal: la exaltación del franquismo. Esto estaría en la línea de la propuesta de Rafael Hernándo, portavoz del PP en el Congreso, para que se ilegalicen los partidos independentistas. Ahora, además de los delitos de odio que condenan que se fomente la animadversión a personas o ideas, se quiere reforzar los delitos de las filias. Ya existe el delito de exaltación del terrorismo, que ha llevado a mucha gente a los juzgados y algunos a la cárcel. Pensar en voz alta puede salir muy caro y cada vez se van poniendo más límites al pensamiento compartido.Leer más »

Pena o risa

Uno no sabe con qué quedarse. Pregunta Rajoy a Puigdemont si ya son independientes. Todo el Congreso en vilo, porque unos dicen que sí y otros que no. Rivera pidiendo a gritos la intervención de la autonomía y elecciones. Iglesias convencido de que no ha pasado nada y de que necesitamos un mediador, a poder ser él mismo, para evitar el desastre y ya de paso, que se vaya Rajoy a tomar por el saco con su corrupción.

Mientras, en el otro lado de la frontera, todos presionando a Puigdemont para que le conteste al Presidente lo que cada uno estima conveniente. Unos le piden que le responda con su discurso en el Parlament y el documento que firmaron después y que se busque la vida, otros que le diga esto, otros que le diga aquello, la CUP que ya tenían que estar en la República, Artur Mas que cuidado, que vienen mal dadas, la ANC que le eche huevos, las empresas que el último en marcharse que apague la luz… Lo cojonudo es que parece que la decisión de ser o no ser independientes se va a tomar ahora, con la respuesta a Rajoy.

Nadie le dice al President que diga la verdad. Eso, evidentemente, si es que hay una verdad. ¿Sois independientes, Carles?, pues verá Vd., depende para que me lo pregunte. Esto es de risa, porque empezar la historia de un nuevo país, nación o estado, o lo que sea que se está formando, diciendo: el día 10 de octubre del año 2.017 se proclamó la República Catalana, según parece, aunque no se sabe seguro, porque unos dicen que sí, otros que no y otros que un poco. De pena.

La gente sensata de Cataluña tiene miedo, porque ve que esto es un verdadero abismo en el que no se ve el fondo y no un jardín de flores, paz y amor como lo pintaban. La gente insensata, pero que está dispuesta a dejárselo todo en aras de su ideal independentista, ve que son minoría a la hora de hacer frente a lo que se ve venir y quieren dar el empujón a todos los indecisos, a los sensatos. Cataluña está cada vez más dividida y el resto de España más unida. ¿Carles, sois o no sois ya independientes?. Hay que darle la razón a Albert Rivera en una cosa: esto no se acaba cuando Puigdemont responda, ni al mes que viene, ni al año que viene, esto va para muy largo.

Juego de Independencia

De seguir así, La Sexta será la cadena más vista con un share del 100% de cuota de pantalla y todas esas cosas. Día y noche Ferreras y Pastor montan guardia en pos del último minuto de la noticia independentista, de la entrevista más osada al político más interesante. Han montado su tinglado permanente y ya no se mueven de allí. Incluso el resto de los programas giran alrededor de la República Catalana. Todo esto, a la espera del desenlace, con un suspense provocado por una música de fondo en todo momento, casi inaudible, que provoca una tensión continua en la vida del espectador, el mismo truco que utiliza Telecinco en sus eternos sálvames y debates de los grandes hermanos. Hay que crear ambiente, la televisión es así.

Con otro tipo de música más épica y con una técnica diferente, los políticos encargados de llevar adelante la independencia también están poseídos por el suspense. Cuando todo parece que se va a resolver de una puñetera vez y vamos a saber quién es el malo de la película, zas, uno se vuelve a quedar frustrado y todo se pospone para más adelante.

Puigdemont fue capaz de llevarnos al clímax en la ceremonia de proclamación en la solemne sesión del Parlament y cuando todos veíamos que, por fin, iba a tener su República, los guionistas de nuevo dan un giro y llevan a todos los parlamentarios independentistas a firmar unos papeles a un sitio extraño, frío y diferente. Todo un poco forzado, la verdad, y que dejó a los espectadores, como en aquella serie de Perdidos, sin entender ya nada de lo que estaba pasando. Hasta Mariano ha tenido que pedir una explicación porque se ha perdido.

Dicen, los que acceden a los entresijos de la serie, que el cambio de guión lo provocaron Santi Vila, Francesc Homs y Artur Mas, que no se atrevieron a terminar la temporada con un final épico y prefirieron seguir explotando el suspense de si habrá o no República.Leer más »

¿Desmontando la independencia?

Puigdemont ha hecho lo único que le quedaba, ha sembrado el descontento entre los independentistas y entre los unionistas. Ha dejado la espada de Damocles colgando sobre todo el mundo y ha proclamado una República Catalana que solo ha durado unos minutos antes de su autosuspensión sine die. Todo se queda en una nebulosa, donde el Parlament no ha votado nada, el President no ha decidido nada y donde se firma una declaración que nadie comprende porqué se firma ni que validez tiene. Es cojonudo que después de este suspense hayamos llegado a una situación en la que unos piensan que ya existe la República Catalana y otros que no.

Quizá hoy, el Govern y Cia. no duerma en la cárcel, pero mañana no lo tengo tan claro. Depende de la fuerza que haya percibido Rajoy en los apoyos de sus socios de la UE y del Ibex35 que está nervioso con este asunto, el que la ley se aplique con mayor o menor intensidad ante este escenario un tanto patético y muy ambiguo.

Si la CUP deja de apoyar al Govern ante esa falta de decisión a la hora de tirarse por el precipicio, del mambo que proponía en su vídeo, estaremos frente a unas elecciones autonómicas en poco tiempo, porque mantener un Govern del PDCat en minoría sería casi imposible.

Puede que Rajoy declare mañana el 155 y el estado de sitio en Cataluña y las suspenda inmediatamente, al igual que ha hecho Puigdemont, hasta que el dialogo se produzca. Queda todo en el aire y eso no es bueno, porque hay que evitar las amenazas si se quiere hablar, y deben crearse puntos en los que pudiese haber un acuerdo, que ahora no existen.

Comienza una nueva etapa del proces que, desafortunadamente, no parece que sea nueva ni que se haya avanzado en ningún sentido.

A empresa que huye

puente de plata, dice el PP en su decreto. Está claro que las empresas que están cambiando su domicilio social fuera de Cataluña están muy pendientes de lo ocurra esta tarde en el Parlament, igual que lo están todos los catalanes, muchos españoles y algunos europeos. Cada uno mira sus intereses, más o menos materiales o más o menos altruistas, pero nadie los mira tanto como las empresas. Hablar de empresas catalanas ya es un eufemismo, porque no lo son ni lo sienten así, por lo que habría que decir empresas que están en Cataluña. Caixabank, que es el banco catalán por antonomasia, tiene acordado con el BCE que al año que viene el 60% del banco será ‘free float’, es decir que no estará en manos de Criteria Caixa, ni del Consejo, ni en autocartera o, dicho más claro, que cualquiera podrá comprarlo y venderlo en bolsa. De hecho, entre los accionistas importantes de Caixabank ya están el mejicano Slim y Mutua Madrileña. Esto es un ejemplo de lo que son las grandes empresas.

Nerviosos, los independentistas que van a declarar la República Catalana esta tarde, se han apresurado a explicar que esta estampida empresarial solo es un cambio en un papel, pero que la producción, los trabajadores y todo lo demás, seguirá como siempre. Claro, es cierto, seguirá como siempre mientras todo siga como siempre, pero si las cosas se complican, si aparecen las fronteras entre Cataluña y el resto de España y de la UE, si hay una legalidad distinta y si la calle se llena de gente, huelgas y desorden público, entonces ese cambio de domicilio empezará a ser algo más que un mero trámite y las empresas se irán de verdad, que para eso lo han hecho. Lo cual no quiere decir que se marchen a otra zona de España, sino que dependiendo de lo que les convenga se irán a Francia, a Marruecos o a Sebastopol, cuestión de beneficios, nada más.

He dicho que Puigdemont va a declarar la independencia esta tarde, pero visto el asunto de la pela y como se está poniendo el panorama de nubarrones económicos, es posible que proclame la independencia. Pero ¿qué coño es eso de proclamar?, que diría el honorable Pujol. Pues es un verbo que puede servir para embrollar más el asunto y dejar en el aire si Cataluña sigue en España o no, con lo cual, Rajoy, se las va a ver canutas para saber si tiene que aplicar el 155 y suspender la autonomía o no.

Dice la RAE que proclamar es ‘publicar en alta voz algo para que se haga notorio a todos’ o también ‘declarar solemnemente el principio o inauguración de un reinado u otra cosa’, mientras que declarar es, según la RAE, ‘dicho de quien tiene autoridad para ello: manifestar una decisión sobre el estado o la condición de alguien o algo’. Hay que cogérsela con papel de fumar para ver las diferencias, pero parece que por aquí puede haber una salida para que la independencia se quede en un brindis al sol o sea una ruptura en toda regla. Parece que los únicos de los que uno se puede fiar son los de las CUP, que van con claridad y de frente, aunque sea derechos al precipicio.Leer más »