Democracias a medida

Este año se celebra el 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Parece que fue ayer, pero desde entonces han pasado muchas cosas, solo hay que ver que, quizá para recordar el magno acontecimiento, este año Cataluña ha previsto hacer un referéndum para independizarse de España, impulsado por unos partidos que no sacaron la mayoría de votos en las elecciones, que ellos mismos denominaron plebiscitarias, pero que llevan la pancarta de la democracia a donde quiera que van. Medalla de oro.

Es todo tan incongruente en Cataluña que el tan manoseado y manipulado ‘derecho a decidir’, que es la otra pancarta que vemos siempre junto a la de la democracia, solo aparece en el borrador de la futura Constitución de la República Catalana, para el Valle de Arán. Supongo que será porque los padres constitucionalistas que se han currado el documento sintieron una cierta flojera cuando pensaron en que podría haber alguna provincia, como Barcelona, que prefiriese ser independiente de la República, e incluso volverse con España o irse con Francia. Lo mismo ocurre con la lengua oficial, que solo sería el catalán y, condescendientemente, el aranés en su valle.

Cuando uno ve cómo se mete presión en la olla independentista sin mantener una cierta prudencia ante lo que pueda ocurrir, se da cuenta de que de lo que más se presume es de lo que más se carece, de democracia, en este caso. Decía Más estos días pasados de idas y venidas por los juzgados, que la democracia española es de baja calidad. De acuerdo, pero seguro que Mas y yo no compartimos el concepto de calidad democrática, porque ponía como ejemplo la democracia británica, donde Escocia está proponiendo otro referéndum de independencia para el año que viene, porque el que perdió hace un par de años no les dejó satisfechos, lo cual indica que los independentistas consideran que la democracia consiste en hacer referéndums y no tanto en acatar sus resultados.Leer más »

La candidata, que ya lo es

Por fin Susana Díaz se ha postulado para dirigir un PSOE sin rumbo y que necesita urgentemente encontrar su lugar en el marco político español. Con su candidatura parece cerrarse el cupo de aspirantes a la Secretaría del partido, lo cual, dicho sea sin ánimo de enfriar la euforia socialista, no resulta muy ilusionante para sus votantes potenciales. Pero, ¿hay alguien más?, como decía el chiste del gran Eugenio, de aquel hombre colgado del precipicio al que Dios ofrece su ayuda.

En un acto plagado de viejas glorias, de expresidentes del gobierno, de exministros, de presidentes de autonomías y de muchas otras caras conocidas, Díaz exhibió músculo en un escenario a rebosar de un público entregado, como no podía ser de otra forma. Después de casi un año calentando la presentación, solo faltaba que no hubiese copado la atención de todo el mundo. Seguramente la organización se debería haber planteado una menor presencia del glorioso frente de juventudes socialista, porque pretender dar un giro que evite la debacle del partido bajo la atenta mirada del pasado, que la aplaudió fervorosamente, resultaba tan antagónico como increíble.

Las otras dos patas de estas primarias, Patxi y Pedro, se marcaron sus mítines como si no fuera el asunto con ellos. Patxi en Torrelavega, sencillo, conciliador y un tanto gris, como de costumbre. Pedro en Burjassot, simple, luchador y con sus eslóganes básicos del tipo no es no, si es si, o el partido para los militantes. La suerte está echada, comienzan las primarias.Leer más »

Intentar Europa

Sesenta años han pasado desde que los padres del proyecto de creación de una Europa unida, firmaron en Roma un tratado que daba el pistoletazo de salida a una aventura complicada y que, como ellos sabían muy bien, requería de mucho tiempo para llegar a la meta de un estado europeo único.

Si el proyecto hubiese sido una compañía comercial, una Ford o un Google, por ejemplo, haría cincuenta y cinco años que habría cerrado, en quiebra, y no quedaría ya ni el recuerdo. Pero como es algo de lo que, en realidad, los países europeos no esperaban gran cosa, porque ninguno de ellos ha pensado nunca ceder el cien por cien de sus competencias a la causa, se ha mantenido en un puedo pero no quiero a lo largo de estos sesenta años. Solo hay que ver la poca democracia que tiene la Unión, como se reparte el poder y esa inmensa maraña de políticos y funcionarios que ha poblado Bruselas y sus estados miembros. Lo dicho, si esto hubiese una empresa estaría cerrada hace muchos, muchos años.

Socios inadecuados, mala organización, economías en ruina, poco justicia social, escasa solidaridad, etc. etc. No es de extrañar que el Reino Unido se marche de la Unión, aunque en realidad lo esté haciendo, no porque esté en contra de todos esos defectos, sino porque le hubiese gustado que todavía fuesen mayores. Lo que está bien claro es que cada uno de los países europeos, los que están en la UE, los de la zona euro y los que están fuera de Unión, ven en el proyecto que nació en Roma hace sesenta años cosas muy distintas, cosas que, a veces, tienen muy pocas coincidencias y que obedecen siempre a sus intereses. Mal asunto para que un proyecto común salga adelante.Leer más »

Barracones

Los españoles tenemos una tendencia histórica a confundir el ladrillo con muchas cosas. Se ve que el contenido y el continente se mezclan en nuestra cultura y nos genera esa especie de furia constructiva que tantos dolores de cabeza nos ha dado con sus burbujas explosivas. Todo lo que emprendemos colectivamente debe de quedar plasmado en un nuevo y flamante edificio sólidamente construido, como si eso garantizase la calidad y el éxito de la empresa.

Tenemos una geografía sembrada de obras inútiles y ruinosas, miles de pisos y locales vacios, autopistas, aeropuertos y toda una retahíla de escombros diversos que nos han costado unos cuantos miles de millones, pero no hemos aprendido nada. Los padres, las madres, las AMPAS, los alcaldes, los concejales, los enseñantes y aprendices, todos a la par reclaman más colegios e institutos pero, eso sí, sin barracones.

Casi da lo mismo si los centros de enseñanza están dotados de un profesorado formado y suficiente o si disponen de medios modernos y adecuados para que los niños y jóvenes se formen y adquieran los conocimientos que les van a servir durante toda su vida. Lo importante es el hormigón armado, el ladrillo caravista y la teja árabe. Algo que dure para toda la vida y donde puedan aprender nuestros hijos, nietos, biznietos, los hijos de nuestros biznietos y así sucesivamente. No esos barracones prefabricados de chapa de quita y pon, que parecen las garitas en las que los albañiles se cambian antes de empezar la faena.

Si en vez de llamarlos barracones los llamásemos aulas móviles, quizá mejoraría algo su mala fama.Leer más »

Diálogos de Puigdemont y Junqueras

El País publicó ayer un artículo firmado por los dos líderes de la independencia catalana en el que invitaban al gobierno español a dialogar la forma de llevar a cabo su referéndum de independencia. Casi sin leer el artículo ya puede uno imaginarse los argumentos de siempre, que pretenden dar soluciones simples a un problema que resulta tan complejo que, posiblemente, hoy por hoy no tiene solución sin que haya un vencedor y un vencido, y todos salgamos perdiendo.

Después de leerlo, confirmada la sospecha anterior, vemos, además, que Puigdemont y Junqueras cometen una seria equivocación: proponer diálogo y justificarlo poniendo como ejemplo el referéndum escocés, lo cual resulta, cuando menos, poco inteligente. Llegan a decir que el gobierno español tendría que actuar como el inglés, que en tres años ya ha negociado dos referendos con Escocia. No dicen que el marco legal no tiene nada que ver, porque Escocia es un país asociado a otros en el Reino Unido, por lo que la comparación no resulta aceptable y ni siquiera resulta recomendable para sus intereses, ya que viene a demostrar que los independentistas, escoceses en este caso, no cejan en sus pretensiones cuando pierden las consultas.

Puigdemont y Junqueras contraponen el dialogo y la política que ellos ofrecen, con el uso que hace el PP de los tribunales para entorpecer el proceso de independencia. Parece que la ley no tiene ningún valor frente a lo que se pueda llegar a acordar entre los gobiernos español y catalán, y que todo depende de que Rajoy no recurra los acuerdos del Parlament ante el Tribunal Constitucional, para que todo vaya bien. Se olvidan que cualquier otro partido puede recurrir esos acuerdos, Ciudadanos por ejemplo, y que el resultado volvería a ser el mismo, la paralización del proceso, al igual que ya pasó en su día con el Estatut que para algunos es el comienzo de toda esta historia, que fue acordado con el gobierno del PSOE de Zapatero y lo recurrió y paralizó el PP en la oposición.Leer más »

Estibadores, el reducto obrero

A todos aquellos que piensan que ya no existe la lucha de clases, me gustaría recomendarles que mirasen un momento lo que está ocurriendo con los trabajadores que se dedican a descargar los puertos españoles. Esta Europa de nuestras entretelas, esta Unión que parece que es el adalid de la justicia social y del estado del bienestar en el mundo, busca con lupa cualquier resquicio de poder que pueda quedar fuera del control empresarial, para acabar con él y demostrar que los tiempos en los que los sindicatos pintaban algo ya han pasado a la historia. La lucha de clases que ya no existe es la de los obreros, pero la empresarial está más viva que nunca.

Tal y como ocurrió con los controladores aéreos, a los que el gobierno del PSOE llegó a militarizar para evitar una huelga, estamos viendo como ahora se ataca uno de los últimos sectores en los que los derechos laborales están a la altura de los beneficios de sus empresas. Desde el poder que ejerce el capital en la UE se permite alguna huelga, alguna reivindicación y alguna mejora laboral, pero no se tolera de ninguna manera que los trabajadores puedan tener la fuerza suficiente para poder defender sus derechos.

Hemos visto preocuparse a los líderes europeos ante la posibilidad de que en Holanda triunfase un partido populista, xenófobo y antieuropeo, y cabría peguntarse que hace Europa para que los votantes no se dejen arrastrar por estas corrientes políticas. Una UE que ahora multa a España porque no es capaz de aprobar un decreto que acabe con los derechos laborales del sector de la estiba, pero que le perdona las multas por no haber sido capaz de cumplir sus obligaciones presupuestarias, demuestra que aplica la vara de medir que le interesa, según de lo que se trata de sancionar.Leer más »

El sector de la vivienda en España

Es curioso observar como la sociedad es capaz de evolucionar y acomodarse a los cambios, en este caso los del sector de la vivienda tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. Al igual que la naturaleza ha sido capaz de evolucionar y superar periodos difíciles como las glaciaciones o la desertificación de inmensas zonas del planeta, y ha sabido adaptarse para seguir adelante, la sociedad ha creado toda una serie de nuevas figuras que están surgiendo de la crisis y de la quiebra de la construcción.

El panorama que quedó tras el cierre de centenares de inmobiliarias y constructoras es desolador. Miles y miles de casas, promociones y edificios completos, se quedaron a medio hacer, algunos casi terminados, y fueron expropiados por los bancos que no han sabido qué hacer con ellos. A la par, miles de familias eran desahuciadas y se quedaban en la calle, sin techo. Los pisos, como el cariño verdadero, ni se compraban ni se vendían y así han permanecido desde hace diez años.

El fenómeno ocupa, que había existido desde siempre con k, como algo marginal, juvenil y minoritario, se convirtió en algo mucho más habitual, y familias enteras con niños y abuelos, daban una patada a la puerta de un piso porque ya no tenían otra salida para no dormir a cielo raso. Las ONGS dedicadas al tema de los desahucios y de ayuda a los desalojados de sus casas, entendieron que era de justicia que, si la Constitución dice que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna, la ocupación sea, como mínimo, alegal, y no genere una reacción de desalojo por parte de las autoridades. Si esto se refuerza con el hecho de la percepción de inmensas ayudas públicas por los bancos, para evitar su quiebra, la ocupación tiene una justificación moral que pocos discuten. Se hace así habitual el apoyo de las administraciones públicas a estos ocupas, primero las gobernadas por Podemos y confluencias, luego por el resto de los partidos que no quieren ser impopulares y al final por los jueces que sentencian en la línea políticamente correcta. Hasta los bancos, cogidos por las pelotas, toleran la situación.Leer más »

Lujos

La educación necesita un pacto como el comer, necesita dejar de ser el juguete de cada partido y alcanzar ese acuerdo que dé estabilidad a nuestros estudiantes y que parece que se ha quedado en el rincón de los trastos a la espera de que sus señorías tengan tiempo y quieran negociar. Mientras tanto hacen falta profesores, hacen falta colegios, las universidades públicas piden más presupuesto y las becas y ayudas a nuestros estudiantes escasean por todas las partes.

Las pensiones están en la cuerda floja y necesitan ayuda para poder seguir pagándose a los que han cotizado durante toda su vida, porque la hucha de los ahorros de la Seguridad Social se ha quedado con cuatro euros y lo que se recauda no llega para cubrirlas. Dicen los expertos que estudian el asunto que habrá que echar mano a algún nuevo impuesto o sacar el dinero de alguna partida de los presupuestos generales para que los abueletes sigan cobrando.

Marea blanca. Toca reivindicar recursos para la sanidad pública porque los hospitales están flojos de dinero. Poco personal, que ha disminuido en los años de la crisis y ya era escaso antes, falta de hospitales que se cerraron, copagos y repagos de los medicamentos, urgencias saturadas y unas listas de espera para cualquier cosa que ponen a prueba la buena salud de los enfermos para no palmarla antes del escáner, de la operación, de la radio o de la quimio, que tardan meses y meses y meses, una eternidad, en llegar.Leer más »

Discriminación positiva

Mientras se va pasando el resacón de feminismo de estos días, todavía quedan rastros de los excesos cometidos. La sociedad cambia realmente con aquello que se va fraguando con calma, desde la escuela, casi en silencio, y que se va infiltrando en la vida de las personas de una forma natural y sin aspavientos. Porque los excesos, los gritos y la insistencia, lo que consiguen por un lado lo pierden por otro. Hablo en este caso del feminismo como medio de reivindicación de la igualdad entre los hombres y las mujeres.

A la discriminación positiva le pasa como a la presunción de inocencia, que su mismo nombre ya invita a la confusión. Al igual que alguien que no ha sido juzgado todavía es inocente y, por lo tanto, debería llamarse presuntamente culpable, que una mujer en las mismas circunstancias que un hombre tenga preferencia para algo, se debería haber llamado integración positiva, por ejemplo. Porque la palabra discriminación, en si misma, ya apunta malas maneras, similares a lo que se pretende combatir, que es el machismo rancio.

Como apuntaba el otro día, intentar igualar dos colectivos, hombres y mujeres, cada uno de los cuales es absolutamente heterogéneo, ya resulta bastante disparatado, lo cual provoca que aplicar la discriminación positiva lleva, como no podría ser de otra forma, a situaciones bastante surrealistas e injustas.

La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha una medida por la que, ante un empate en una oposición ‘en áreas masculinizadas’, se dará preferencia a las mujeres. Me imagino que, como algo políticamente correcto, les habrá parecido lo más apropiado para impulsar esa extraña igualdad que solo mira el género de las personas, pero no habrán pensado en que la mujer favorecida puede ser una señora económicamente bien dotada, mientras el varón denostado podría estar en el paro y tener dos hijos que alimentar. Por ejemplo.Leer más »

Recordar es saludable

Cuando Ciudadanos decidió dar apoyo a la candidatura de Rajoy para presidir el gobierno de España, lo hizo, al igual que en los casos similares en los que ha apoyado a otros gobiernos autonómicos o locales, tras la firma de un acuerdo en el que se puso, blanco sobre negro, lo que ellos definen como la regeneración del estado. Dentro de la serie de medidas que el PP tuvo que aceptar para poder volver a gobernar y que ahora dicen que fueron ‘lentejas’, había varias destinadas a luchar contra la corrupción, que es uno de los objetivos que los naranjas se han marcado como prioritarios.

Mentarle al PP la corrupción es como nombrar la soga en casa del ahorcado, es como darle una patada en los huevos, es de mal gusto y duele. Cuando un partido está hasta las trancas de financiación ilegal, presuntamente, huye de la transparencia como de la peste y cualquier investigación pone en marcha toda la maquinaria de la organización para evitar un resquicio por el que se pueda entrever lo que ocurre en sus cloacas. Cloacas que huelen a la gasolina con la que el motor pepero ha funcionado en tantas ocasiones. Son casos aislados, golfos, como dicen ellos, aunque da la sensación de que todos en el partido tienen algo que ocultar y de que a ninguno le queda una pizca de honradez para dar la cara.

La omertá funciona hasta que a alguno de los callados le es más beneficioso cantar la gallina que comerse el marrón de la cárcel. Lo vimos ayer cuando Millet y Montull (hija) contaron como Convergencia se llevaba la pasta gansa de los contribuyentes a través del Palau y de Ferrovial, el famoso tres per cent, que en realidad era el quatre o mes. Por ahí andan Correa, Bárcenas, Granados y algunos compañeros de carrera esperando sus juicios y sus sentencias, así es que también cabe la posibilidad de que alguno se anime y tire de la manta de silencio para contar lo que todos damos por hecho. Hasta entonces, el PP sigue apalancado en su silencio absoluto y cómplice.Leer más »